El Potlatch

02.01.2018

La inspiración para nuestra presentación

      El Potlatch era un ritual festivo practicado por las poblaciones aborígenes de la costa noroeste del Pacífico que constituía el acontecimiento social, político y económico más importante en la vida de las aldeas. Esta ceremonia se celebrara con motivo de un nacimiento, una muerte, una boda, la llegada a la madurez, el cambio de estatus social de una persona o incluso la construcción de una casa. Su papel principal en el ámbito social era la redistribución y la entrega recíproca de la riqueza. Generalmente consistía en una fiesta con banquetes, música y bailes con disfraces y máscaras. Algunos llegaban a extenderse por dos o tres semana

      En estas ceremonias, los anfitriones, que generalmente pertenecían a las familias más ricas y poderosas, repartían regalos a los invitados como canoas, esclavos, platos tallados, alimentos o ropa como muestra de generosidad, esperando que estos bienes les fueran devueltos con intereses en el próximo Potlatch. Cuantas más riquezas regalaba una familia, más prestigio social se le otorgaba. Estos rituales se acabaron convirtiendo en una forma en que las familias mostraban su riqueza y reafirmaban su liderazgo en la aldea y entre las tribus vecinas.

      El despliegue de bienes era de tal magnitud que en ocasiones se necesitaban años de preparación para amasar la comida para alimentar a los invitados y para acumular la riqueza que había de distribuirse para pagar el testimonio de los eventos. La construcción de una casa o la elevación de un poste tótem usualmente requerían el mayor Potlatch que cualquier jefe daría en su vida.

      El Potlatch fue prohibido por parte del gobierno de Canadá, en el año 1884, por ser considerado un derroche improductivo contrario a los valores civilizados y cristianos de la acumulación. Sin embargo, esto no pudo evitar que se siguiera practicando de forma clandestina en los núcleos indígenas.

      En 1888, el antropólogo Franz Boas describió la prohibición del Potlatch como un fracaso: "La segunda razón del descontento entre los indios es una ley que fue aprobada, hace algún tiempo, que prohíbe las celebraciones festivales. El llamado Potlatch de todas estas tribus impide que las familias individuales acumulen riqueza [...] Estas fiestas están tan estrechamente conectadas con las ideas religiosas de los nativos, y regulan su modo de vida en tal medida, que las tribus cristianas cerca de Victoria no las abandonan. Cada regalo recibido en un Potlatch tiene que ser devuelto en otro Potlatch, y un hombre que no diera su fiesta a su debido tiempo sería considerado como un hombre que no paga sus deudas..."

      Sin duda, esta ley no fue más que una fracasada estrategia de asimilación por parte del gobierno canadiense, que no supo comprender la importancia simbólica del ritual, así como su valor de intercambio económico comunal. Finalmente, la prohibición del Potlatch fue derogada en 1951. Desde entonces, numerosos grupos indígenas han recuperado del olvido la celebración del Potlatch como una forma de restaurar la cultura y las costumbres de sus antepasados.