El diario de clase

20.12.2017

Ha sido sin duda una de las partes más importante a la hora de evaluarnos y vamos a recoger aquí nuestras reflexiones y experiencias como grupo. El diario de clase nos ha hecho reflexionar sobre como sentíamos las cosas antes y como las vemos ahora en perspectiva. Hemos realizado una línea del tiempo en la que destacamos los aspectos más importantes del curso.

Los colores son un reflejo de nuestras emociones e inseguridades. En una escala de verde a rojo, el verde es lo más positivo y el rojo el desastre. 

El primer día aparece en rojo, porque responde al caos general que sentimos cuando nos explicaron todo esto del Design Thinking. No entendíamos esta dinámica de clases ni valorábamos el uso de herramientas como sli.do. La preparación para la Noche de los Investigadores fue muy rápida, dura e incierta, porque no nos habían preparado con anterioridad para este tipo de trabajos. Durante estos días, hubo momentos en que nos plantearnos seriamente si valía la pena esta asignatura y algunos incluso llegamos a pensar en cambiarnos de asignatura. Sin embargo, el verde apareció para nuestro grupo justo el día de la Noche. Consideramos que nuestra participación en la noche fue un éxito y vimos todo el esfuerzo recompensado con la participación entusiasta de la gente.

El mes de octubre fue una montaña rusa. Conocer a Eduardo Herrero nos motivó mucho a todos. Vimos una posibilidad para cambiar algo. Sin embargo, estábamos completamente perdidos. El tiempo pasaba y no conseguíamos acertar el rumbo que tomaría la asignatura. Destacamos la charla de Carmen, miembro del proyecto tu'un sávì, como la más inspiradora. Esto fue lo que nos llevo a decidir nuestro proyecto y a afrontarlo con ilusión. Sin embargo, aparece al final de nuevo la frustración al no saber por dónde empezar. 

Este ha sido nuestro mes más intenso y el favorito. Disfrutamos muchísimo. Empezamos con mucha fuerza y mucha esperanza. Conocer a Toño es una de las mejores experiencias que nos llevamos y lo que más ha enriquecido nuestro proyecto. Participar en el ritual de la lluvia fue una experiencia irrepetible, inspiradora y liberadora, y desde ese momento ya empezamos a considerar la posibilidad de llevar esta idea a nuestra presentación final. 

Sin embargo, tanto la preparación de nuestra presentación parcial como la realización de la misma no nos resultaron tan satisfactorias. Estuvimos mucho tiempo rompiéndonos la cabeza para encontrar una forma de hacerla original, y aunque al principio la idea de simular una reunión de la UNESCO nos pareció estupenda y divertida, el resultado fue una exposición poco dinámica y demasiado teórica. Es la exposición de la que menos orgullosos estamos, pero aprendimos de nuestros errores y nos ayudaron a hacer una exposición final mucho mejor.

Hay que destacar el proceso que hemos vivido con nuestra cuenta de Twitter. Empezamos muy emocionados, pero con el tiempo nos dimos cuenta de que no conseguíamos seguidores ni mucha gente interesada. Quizás no le hayamos prestado todo el tiempo que necesitaba. Al menos, gracias a esta plataforma pudimos contactar con Daall Jaad, una mujer haida nativa que nos mostró su trabajo por el mantenimiento y la revitalización de su lengua y cultura.

De los debates, destacamos el de la política lingüística en España porque fue con el que más aprendimos y porque pensamos que fue el que mejor preparado estaba; y destacamos, justo por lo contrario, el del lenguaje inclusivo, el que menos nos ha gustado. En nuestro informe ya reflejamos los motivos de ello. 

Con respecto al póster, nos dimos cuenta de que no éramos capaces de plasmar nuestras ideas en ese formato. Quizás porque aún no las teníamos del todo claras. Creo que nuestro póster final es una solución a este problema. En enero solo tuvimos clases tres días el día 11 fue nuestra presentación final y nuestras experiencias están recogidas en su correspondiente apartado. 

En definitiva, consideramos muy recomendable elaborar el diario, porque te permite valorar el propio aprendizaje y aprender lo que es realmente aprender. Es un metaconocimiento.